1ª de cuá

Dos personas escriben en este blog (queda indicado quién escribe qué al inicio de cada entrada): Titolino y Titolina, pretendemos contar estados de ánimo, recuerdos, pequeños momentos, fantasías y deseos. Bienvenidos los que sienten de verdad o los que guardan un pequeño espacio dentro para hacerlo algún día... ***Textos e imágenes registrados en la Propiedad Intelectual. Prohibida su reproducción total o parcial sin el permiso expreso de los autores***

18 septiembre 2006

Amistades peligrosas.


****Titolina y su sombra****

Llevas mucho tiempo a mi lado, pero aún no he hablado claro de ti.
Ni contigo.
Cuando alguien me pregunta por la calle, comento vagamente lo que haces,
Y lo que yo dejo de hacer por ti, me lo callo.
No me gusta hablar de ti, ni con gente, ni a solas tú y yo.
Eres la única rutina que tengo, y, apenas me dejas algo más que hacer.

Personas que me paran y me cuentan lo mala que eres,
Y yo, la verdad, preferiría no saberlo y que me trataran con un poco más de tacto.
A veces me han culpado de que no hago algo por ti, otras no te han tenido en cuenta
Al contar conmigo para lo que sea.
Y luego, se han enfadado conmigo, jamás contigo.
Eso me ha dolido más de lo que me dueles tú.

He hecho miles de esfuerzos por hacer como que no pasa nada.
Que no me importas.
Pero, a veces, me derrumbo en mi habitación, contigo al lado, claro, sonriendo.
Creo que no puedo soportar más que seas mi sombra,
Que estemos unidas de por vida,
Hasta que la muerte nos separe.

Tú quieres hacerme morir en vida y yo no sé
Qué te hice yo tan mal como para que me ataques.
No me enorgullece ser una de tus elegidas.

Por ti me he sentido tan pequeña, tan inútil e indefensa,
Por ti las he pasado canutas.
Por ti he superado las pruebas más duras,
Y no ha servido de nada.
Por ti o por tu culpa.
Sólo porque te gusta verme vestida de azul.
Sin nada debajo.
En una habitación blanca que huele a dolor.
Eso te encanta.

Aún no recuerdo cuando fue la última vez que dormí bien.
Siempre me despiertas.
O la primera vez que dije eso de “me tendréis que perdonar, pero debo irme”
O aquella vez que, por fin estaba tan cerca de Iván, y tan a gusto,
Y a ti no te pareció tan genial, claro, no eras el centro de atención.
Y me tiraste al suelo con una violencia absoluta.
¿cuando dejarás de obligarme a que piense en ti?

Eres peor que un novio celoso.
Y no, no te hablo cara a cara,
Porque prefiero pensar
Que no tienes ningún protagonismo
En mi vida.

Pero,
Me fallan las fuerzas,
Y todo lo que conlleva
Tenerte a mi lado y saber,
Que nunca te irás
Me destroza.

Por qué no te vas.
Por qué no te vas.

No sé muy bien ni cómo te llamas.
Nadie tiene claro muy bien de dónde saliste.
Sólo sé que eres la puta excusa de siempre
Para que no sea jamás, feliz del todo.

Estoy cansada, no puedo luchar más.
No me quedan fuerzas.
Tantas lágrimas he derramado por ti.
Vale, has ganado.
Pero, déjame tranquila,
Aunque sea por unas horas.
Aunque sea por pena.
Nunca te he hablado tan sincera.
Déjame tranquila.
Enfermedad de Crohn,
O como hostias te quieras llamar.

Etiquetas: