1ª de cuá

Dos personas escriben en este blog (queda indicado quién escribe qué al inicio de cada entrada): Titolino y Titolina, pretendemos contar estados de ánimo, recuerdos, pequeños momentos, fantasías y deseos. Bienvenidos los que sienten de verdad o los que guardan un pequeño espacio dentro para hacerlo algún día... ***Textos e imágenes registrados en la Propiedad Intelectual. Prohibida su reproducción total o parcial sin el permiso expreso de los autores***

17 enero 2007

Lo importante son los pasos.




Titolino a.k.a Caminar a instinto.



-Eh mama, ¡hazme caso!,
tengo rozaduras, me molestan los zapatos.
Ya se que lo importante no son mis pies,
si no mis pasos-
Payo Malo.


-Y un espíritu en mis pies
me ha llevado, ¿quién sabe cómo?,
a la ventana de tu cuarto.-
P. B. Shelley.



A mi madre.

“Madre, ¿como explicarte la identidad de los caminos diferentes a los que me enseñaste?

A veces olvido las rozaduras, se calman en algunos lugares entre sol y sombra.
Se averió el Transiberiano, nos pusieron con las maletas en mitad del campo.
Tuve ganas de volverme para casa, pero decidí hacer el camino andando.

No se si orientación me juega malas pasadas o me hace descubrir rincones insólitos en la lejanía; una vez que comienzas a andar el corazón toma su ritmo y se deja llevar por los coletazos del oxígeno.
Respirar.

Dejo a un lado la intuición del instante, cada cosa a su tiempo y libertad para todos; esto no es egoísmo.
Parada para una reflexión.

Existo y camino, tan sencillo como eso. La catarsis es un invento barato.
Sonrío.

Odisea en el espacio donde vivo; mirar a tras es perder la imagen siguiente.
No se puede correr más que el futuro y dejar las cosas como están.
Continuo.

No siento las piernas como mías, siento el camino; sin querer dejarme llevar.
Escalo si hace falta, cuando la pared se hace montaña y los ojos quieren ver el sol.
Los cierro.

Lápiz y papel; escribo poemas, en ocasiones las hojas huelen a los primeros.
Recuerdos.

Humanos en su universo y al séptimo día descansó.
Si en verdad es justo y necesario, hagámoslo.
En ti confío.

Se que tu mano no asomará por la selva negra.
Tan claro como voz de niño.
Empiezo uno nuevo.”